Aquel muchacho tan tierno, era en realidad un asesino, el spicopata que asesino a mi familia y a inumerables vidas...
De mis ojos brotaban lágrimas sin cesar. Presenciar aquello era una tortura.
-¿Por qué?-pregunté entre lágrimas.
-Si te lo dijera..no te gustaría-sonrió amargamente al decir aquello y lo que dejó ver me asustó más aún.
Dos colmillos sobresalian de su boca como dagas ensangrentadas...
Era un vampiro...
De nuevo sonrió con amargura y lo siguiente que paso fue confuso. De pronto el se posó a mi lado y mi vista se comenzó a nublar.
-Allan...
Caí desmayada en sus brazos y ya no supe más de él.
A la mañana desperté en mi cama y desde entonces no lo he visto...y debo de decir que aunque sea diferente y beba sangre...lo hecho de menos.
Ojala lo pudiera volver a ver...
¿Por qué te das cuenta de cuanto aprecias algo es cuando lo pierdes?
Escrito el 5 de marzo del 2009
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