La meta es cómo un túnel, se nutre de tiniebla.
Lo propio de las alas es quemarse
cinco minutos antes de llegar hasta el sol.
Toda meta es un túnel que te absorbe,
es una oscuridad que se alimenta
de tu propia sustancia y de tu olvido
y ese modo de muerte que es el conseguir.
Cuando uno logra un fin se queda triste.
La meta se lo traga.
Mejor ser el mejor sin beso de champán, sin aureola.
Y el sueño se ha quemado en su inminencia,
como sabiendo que vencer es chusco.
Tus sueños se han quemado de pura lucidez.
La Lógica de Orfeo, Álvaro García
Prólogo
Me notaba extraño, lleno de felicidad y júbilo, mientras sentía como trazabas mi nuevo cuerpo, dándome así forma. Has escrito sobre mí en tus cientos de historias escritas, desde relatos cortos a historias de varios capítulos, siempre como protagonista. Y al fin me habías dibujado, el último paso para completarme.
Si pudiera hacerte ver que estoy aquí contigo y no solo en tus historias, tal vez no hubiese pasado lo acontecido...



No hay comentarios:
Publicar un comentario